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Presentación
Este libro es un esfuerzo por escribir una historia
próxima, la de la okupación en Valencia. Una historia
reconstruida desde una mirada que se asume subjetiva, parcial y fragmentaria,
que intenta alejarse de la imagen estigmatizada por los media y los
intentos de criminalizar cualquier atisbo de resistencia. Una historia
que intenta escuchar _y que se escuchen_ los discursos y las prácticas
de l@s que viven y protagonizan las okupaciones, a través de
sus medios contrainformativos, sus panfletos etc.
La Okupación de espacios abandonados para la creación
de Centros Sociales Autogestionados es una respuesta colectiva, directa,
pública y asamblearia que busca transformar la sociedad.
La primera okupación en Valencia para crear un Centro Social
tuvo lugar en 1989, fue el Kasal Popular de Palma5. Tras él siguió
la experiencia rota del Kasal de Líria3 y la consolidación
de esa novedosa práctica de acción directa con el Kasal
Popular de Flora6, posiblemente un referente fundamental de la movida
okupa en la ciudad. A partir de Flora6 se pusieron en marcha nuevas
iniciativas de Centros Sociales Okupados por muchos barrios de la ciudad
(Cabanyal, Carme, la Punta, Zaidía, Benimaclet, etc.) hasta finales
del 2006, con la presencia actual de Samaruc, el CSO l’Horta y
el Malas Pulgas (desalojado en enero de 2007 mientras cerrábamos
la edición este trabajo).
Han sido 20 años de experiencias con resultados desiguales, que
cuanto menos dejan muchas preguntas en el aire: ¿Ha incidido
la okupación en la transformación de la sociedad? ¿Y
hacia dónde? ¿Tienen las okupaciones fuerza suficiente
para enfrentarse a los procesos especulativos? ¿Cómo se
resuelven las contradicciones internas? ¿Han supuesto las okupaciones
una alternativa colectiva o una vía personal? ¿Es momento
de inventar nuevas prácticas reivindicativas? ¿Tiene la
okupación capacidad de seguir reinventándose? ¿Es
la okupación realmente un movimiento social?
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Introducción
Este libro surge de la creencia en que es importante
dejar constancia de aquellas pequeñas luchas cotidianas llevadas
a cabo por infinidad de personas anónimas. Se trata de contar
una práctica y unas formas de vida próximas a la gente
de la calle y alejadas del fragor de los grandes titulares. Una historia
local, una intrahistoria, opuesta a la divulgación masiva, abusiva
y vomitiva de acontecimientos de trascendencia mundial y al concepto
clásico de que la historia se basa únicamente en los actos
realizados por grandes personajes que rigen los destinos de la sociedad.
Aquí se esboza el día a día, los problemas y los
anhelos de personas normales y que, además, son okupas.
Este trabajo no es un ensayo sobre las okupaciones sino, más
bien, un trabajo descriptivo. Se trata, principalmente, de una recopilación
de información acompañada de una serie de pistas para
quien quiera rastrear lo que han sido las okupaciones destinadas a Centros
Sociales en la ciudad de València. Parte de las teorías
expuestas corresponde literalmente a reflexiones de otros autores citados
en la bibliografía, asumidas como propias y que, mucho más
elaboradas y mejor escritas, merecen leerse para completar con mayor
rigor este trabajo.
Algunos datos serán erróneos, generalmente por falta de
documentación o porque las mismas fuentes consultadas estaban
equivocadas. También hay omisiones puntuales y algunas lagunas
más amplias. Mucha gente que pueda leer este libro ha vivido
en primera persona momentos que se relatan en él, ha sido protagonista
en algún Centro Social o testigo de algunos hechos aquí
citados. Seguramente tengan una visión diferente a la mía;
tal vez completamente opuesta. ¡Qué menos! Ante esos posibles
errores, pido las pertinentes disculpas. Para realizar el trabajo se
ha hablado con algunas personas que han vivido parte o partes de lo
que aquí se cuenta. Incluso compartiendo con ellas los mismos
momentos, no hemos llegado a un acuerdo en algunas cosas. Por ello es
importante que tengamos una mirada que vea más allá del
detalle y nos quedemos con el fondo de las cosas. En ningún momento
se pretende que se tome lo aquí relatado como algo absoluto o
indiscutible. Asimismo, se ha procurado suprimir las referencias de
tipo personal salvo aquellas que públicamente han desvelado identidades
de personas respecto a sucesos concretos. Si alguien se siente ofendido
o reconocido, de nuevo una disculpa.
El texto ha sido escrito a ratos en castellano y a ratos en valenciano,
la manera en que hablamos el catalán por València. Publicar
esta primera tirada en castellano responde a criterios de amortización
económica y de amplia divulgación, dado que se ha considerado
que este material pudiera ser de interés no sólo en el
ámbito dels Països Catalans sino también para mucha
gente que, desgraciadamente, desconoce el catalán. En el cajón
tenemos la versión en catalán, si se asegurara una demanda
mínima para asumir los costes, esa edición podría
estar disponible en un plazo relativamente breve.
Con este libro se pretende contar la breve historia del movimiento okupa
(si se le puede llegar a considerar como tal) en la ciudad de València
desde 1988 hasta finales del 2006. El recorrido parte un año
antes de la okupación del primer Kasal Popular, al considerar
que a partir de ese momento se inicia de una manera organizada, novedosa
y diferente la voluntad de diversos colectivos e individualidades de
la ciudad por okupar espacios abandonados para darles un uso social,
cultural y político. Ese objetivo se resume en el intento de
crear proyectos libres y autogestionados como herramienta de transformación
social, desafiando a la política institucional y partidista que
ha convertido a València en una ciudad cada vez más deshumanizada,
desarrollista, especulativa, irracional y espectacular.
Estructura del libro
Abre el trabajo un capítulo dedicado al urbanismo y la vivienda
en València. Una manera de situar rápidamente los graves
problemas de esa índole que sufre la ciudad. A continuación,
hay un repaso a los orígenes, la teoría, las ideas y los
objetivos de las okupaciones.
El bloque central, es la visión global del proceso vivido en
la ciudad, en la que se intercalan experiencias de casas okupadas y
CSOA. Se intenta mostrar quién actúa en las okupas, de
qué manera se organizan, cómo se toman las decisiones,
cómo difunden sus prácticas, cómo son sus relaciones
cotidianas y cómo interactúan con otros movimientos y
con el conjunto de la sociedad. Además se repasan, una a una,
las diferentes okupaciones que han funcionado como Centros Sociales
Okupados. Como excepción, también se mencionan las casas
okupadas Amanecer, Las Vías, La Baranda y otras de La Punta,
por lo público de su acción tanto física como literaria
y por la repercusión de sus desalojos. Estos capítulos
siguen la siguiente secuencia de información: El local, su okupación
y los momentos o hechos más significativos, resumen de las actividades
realizadas, el desalojo y la situación actual. El capítulo
dedicado a La Punta varía la estructura de la información,
ya que se ha tratado como la experiencia de todo un barrio.
Aunque las actividades representan de manera muy gráfica qué
se hace, quién lo hace y cuáles son las motivaciones para
llevarlas a cabo, sólo se presenta una mínima selección
significativa. Por falta de espacio no se menciona la secuencia cronológica
y pormenorizada de todas ellas, que quedan pendientes de publicar en
un futuro. Por igual motivo no se reproducen íntegros comunicados
ni panfletos gestados en esas okupaciones, sólo algunos párrafos
como muestra directa de sus pretensiones, sus objetivos, sus versiones
de los hechos, sus ilusiones o su rabia.
Finalmente, se presentan unas conclusiones en el Epílogo y una
selección bibliográfica de las fuentes utilizadas.
El libro debía completarse con unos breves capítulos que
mostraran los binomios okupación-represión y okupación-medios
de comunicación. Igualmente, otros apartados como un breve glosario,
un índice onomástico, una recopilación de documentos,
panfletos e imágenes, entrevistas a okupas y un mapa de las okupaciones
en la ciudad, han quedado fuera al publicar sólo una versión
reducida de carácter divulgativo.
Notas previas
En el conjunto de la obra, el uso de los términos Centro Social
Okupado y/o Autogestionado, Okupa o Kasal Popular (sea con las grafías
k o c), son considerados sinónimos y se utilizan indistintamente,
así como sus abreviaturas CS, CSO, CSOA. No se ha desdoblado
el género para facilitar una lectura más fluida. A este
respecto, las y los okupas no dejan de ser personas, independientemente
del sexo que sean o practiquen.
Paralelamente a las okupaciones de Centros Sociales, ha habido y hay
un montón de okupaciones como vivienda en muchos barrios de València
que no han sido hechas públicas ni reivindicadas para evitar,
en lo posible, desalojos y control policial, algo que no todas han podido
conseguir. De ellas no vamos a hablar aquí.
También existe otra forma de ocupación de viviendas que
no se realiza guiada por una conciencia política determinada
sino por la pura necesidad básica de supervivencia. Suelen ser
familias o personas de espectro social, económico y cultural
desfavorecido y en algunos casos de etnia gitana. Son okupas insistentes,
que se apañan con lo que pueden y que constantemente han sufrido
el racismo y el acoso con resultado de desalojo y derribo de sus provisionales
hogares. Las características de este tipo de ocupaciones y de
la gente que las lleva a cabo tampoco son objeto de este trabajo. Sirva
al menos un dato al respecto: en 2005 en el conjunto del Estado Español
había cerca de 22.000 personas sin hogar y tres millones de viviendas
vacías. Otra cara de la moneda del galopante urbanismo frío
y especulativo.
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